dilluns, 10 de novembre de 2014

Dues cartes a La Vanguardia

Parque de la Oreneta

Durante años el parque de la Oreneta ha sido lugar de referencia para mi familia: mis padres llevaban a mis hijas al trenecito. Un poco más mayores íbamos a merendar en los cálidos días de primavera y ya en la adolescencia compartían confidencias conmigo en largas caminatas. Ahora, la cuarta generación -mi nieto- me acompaña en el cochecito.

Ahora, los vecinos salen en defensa de una parte del parque que está a punto de ser permutada por el Ayuntamiento de Barcelona para construir 30 viviendas de lujo. El parque ya se salvó de la movilización ciudadana de que la ronda de Dalt lo partiera en dos cuando fue soterrada. En los últimos tiempos, ha sido propuesto para diferentes usos, cuando lo que necesita el barrio y la ciudad es puertas y corredores verdes que lo acerquen a Collserola.

Me adhiero a esa defensa del parque que está haciendo un barrio que no acostumbra a movilizarse y que ahora lucha por preservar un espacio verde.

GLORIA TAMBORERO
Barcelona
3.11.2014

***

Un bien a preservar

Sorpresa y estupor nos ha causado la noticia: como resultado de un acuerdo con Núñez y Navarro el Ayuntamiento de Barcelona autoriza la construcción de 30 viviendas de lujo en una área del parque de la Oreneta (la delimitada por las calles Montevideo, la entrada al parque y la salida 9 de la ronda de Dalt).

A principios de los noventa se hizo el enorme esfuerzo técnico y económico de soterrar la ronda en aras de preservar la integridad del parque, una integridad que ahora se quiere vulnerar. Suscribo las palabras de la señora Tamborero en su carta “Parque de la Oreneta” (3/XI/2014). El barrio no necesita viviendas sino potenciar la integración del parque en el tejido urbano, mejorando sus accesos con caminos transitables, facilitando el aparcamiento, cosa harto difícil un domingo de sol, optimizando las instalaciones.

Por sus dimensiones, 17 hectáreas, el parque de la Oreneta no sólo es de Sarrià, es a escala metropolitana y, como tal, un bien de toda la ciudadanía. Es nuestro deber preservarlo.

MIRTA WEINSTOCK
Barcelona
10.11.2014

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